Michael Jordan significó el antes y el después para una, ahora archiconocida, compañía estadounidense de ropa deportiva. Nike atravesaba por una pequeña crisis a principio de los años 80. La británica Reebok estaba copando un mercado creciente y cortando las alas de los norteamericanos. Pese a que su inversión en publicidad empezaba a ser un ejemplo de vanguardismo y modernidad, faltaba algo. Ese algo se convirtió en alguien, Michael Jordan.

Pero, antes de contar la historia de su majestad del aire, hay que introducir otro nombre que, a menudo, desaparece de la ecuación, obviamente eclipsado por los gigantes Jordan y Nike. Se trata de  Sonny Vaccaro. Él fue el responsable de la operación. Una gran confianza deberían de tener los ejecutivos de Nike en el responsable de hacer un all-in por un prometedor jugador de baloncesto, que pintaba para estrella, pero que jamás imaginaron que iba a convertirse en el mejor jugador de todos los tiempos.

Bueno,  Sonny Vaccaro, si que pensaba que Michael Jordan iba a ser el mejor. Lo tenía claro desde que el ’23’ se puso el equipo a las espaldas en la final universitaria del 82 derrotando al Georgetown de Patrick Ewing con una canasta en el último segundo. Su apuesta estaba clara, y en cuanto pudo, en Estados Unidos no se puede firmar a deportistas en su año universitario, firmó el contrato de su vida, y también el de la historia de Nike.

Un all-in de 2,5 millones de dolares, descartando a otros jugadores que iban a pasar por encima de él en el draft de la NBA, Jordan fue el número tres. Pero había confianza ciega en él. No fallaron.

En su primer año en la NBA, Michael Jordan empezó a recompensar el esfuerzo económico a Nike. En lo deportivo, Jordan fue un éxito y una sensación inmediata siendo tan sólo un novato, año en el que promedió 28,2 puntos por partido con un porcentaje en tiros de campo de 51,5.

Air Jordan, una brillante operación de marketing

Pero aún más, la estrategia de la marca con Jordan no fue solo un all-in a nivel económico, también conllevó una estrategia de comunicación y marketing para convertir a su primer jugador fetiche en toda una estrella del rock.

Antes de comenzar la vinculación entre ambas «marcas», en agosto de 1984, los ejecutivos de Nike, Strasser y Falk, se reunieron con el diseñador creativo de la marca, Peter Moore. Falk ya llevaba una lista de ideas de cómo debía llamarse la marca que elevara a su futuro jugador fetiche. La que cambiaría el mundo del deporte y el calzado: Air Jordan. En esa misma reunión se definió el primer bosquejo de logo: un balón con alas. El logo que hoy conocemos, la silueta de Jordan saltando, debutó en 1988 con el lanzamiento de los Air Jordan III.

Nadie era consciente de lo que podía suponer un patrocinio deportivo como el que planeaba Nike. Los 2,5 millones de dolares eran más de lo que iba a percibir Jordan en su salario como rookie en los Chicago Bulls, pero es que además debía sumar un 25% de regalias en las ventas de las Air Jordan. Adidas y Reebok ni se acercaban a lo que Nike ofrecía y la familia Jordan lo tuvo claro. Ellos también hicieron un all-in por Nike.

La historia ya es conocida. Nike ingresó 150 millones de dólares en los primeros tres años, tan solo por la línea de Air Jordan. Todo ello cuando Jordan nunca había utilizado Nike. De hecho, reconocía que era un fanático de Adidas y Converse. La historia tenía que cambiar.

Esta claro que el caso de Michael Jordan es algo extraordinario, pero no único. Las virtudes que tiene el patrocinio deportivo, por los valores que el deporte fomenta pueden ser geniales para una marca, es por ello que aportar por las jóvenes figuras, adecuadas para cada marca pueden hacer subir a éstas a otro nivel. Para ello, hacen falta expertos o grandes plataformas como Scoutim que pueden ayudar a las marcas a encontrar a su Michael Jordan.

 

Categorías: Patrocinios deportivos

Equipo Scoutim

Scoutim es la comunidad deportiva que nace con el objetivo de democratizar la industria del deporte y dar la oportunidad a deportistas y equipos de alcanzar sus metas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *