El Mundial de Rusia 2018 sigue con sus emociones, idas y venidas. Entre todas las historias futbolísticas que inundan estos días nuestra mente, hay una que, por sus aspectos legales, sociales y humanos puede llamar sobremanera nuestra atención. Se trata de la selección de Corea del Sur y de cómo sus jóvenes talentos necesitan cumplir dos años de servicio militar obligatorio antes de los 28 años de edad. Las emotivas imágenes de Son Heung-min, estrella del Tottenham Hotspurs londinense, llorando  desconsolado porque posiblemente tenga que acudir a la llamada de la patria, han dado la vuelta al mundo.

Como bien sabemos por la prensa, Corea del Sur y del Norte, después del armisticio de 1951, siguen en situación de conflicto bélico. Esto tiene implicaciones en todos los aspectos de sus sociedades, incluso el deporte. Así pues, hasta sus máximas estrellas se ven inmersas en un conflicto que parece inacabable.

El Mundial de Rusia 2018 más importante para los jugadores coreanos

Afortunadamente, algunos jóvenes pueden librarse del servicio militar si representan de forma excelsa a su país durante una competición deportiva internacional. Principalmente, cualquier hombre coreano ganador de una medalla olímpica o de un oro en los Juegos Asiáticos están exceptuados por ley del servicio militar. No obstante, el gobierno coreano suele aplicar dicha medida con manga ancha, permitiendo que cualquier deportista surcoreano que haya conseguido un logro notable y se dedique a la práctica deportiva y representación de su país, durante al menos unos 42 meses pueda también beneficiarse de dicha excepción. Y ello nos lleva a Son, el cual, junto a cualquier otro compañero que todavía no haya pasado la conscripción, podría haberse librado de ésta si su equipo hubiese alcanzado los octavos de final.

No todo está perdido todavía, pero las posibilidades de que los Guerreros Taegeuk se clasifiquen son cuanto menos remotas. Al menos, siempre pueden contar con los variados baremos de la FIFA para poder clasificarse. La prensa coreana ha mencionado también la posibilidad de que, llegada una futura victoria en los próximos Juegos Asiáticos o al menos, una medalla, se les perdone el servicio militar. El tiempo dirá.

Fichar a un deportista coreano conlleva un riesgo

Esta reflexión me trae a la mente diversos elementos; por un lado, el perjuicio que un club ha de sufrir por las leyes de un país que le obligan a desprenderse de uno de sus talentos por dos años. Tampoco puedo dejar de pensar en la gente de Scoutim, que tan amablemente me deja estas páginas para plasmar mis pensamientos, ya que, si se fichase un jugador coreano a través de su plataforma, se trataría de un “activo” potencialmente arriesgado, pues en cualquier momento el club interesado podría perderlo a favor de su país. Finalmente, el último pensamiento que me viene a la memoria es relativo a los criterios de desempate del Mundial, en caso de que varios equipos dentro de uno de los grupos que lo componen empaten.

Perder a un jugador por razones de la política militar de un país es complicado de entender para cualquier club y todavía más difícil de plasmar en un contrato. Quizá sea una de las razones por las cuales a los talentosos jugadores surcoreanos les cuesta dar el salto a Europa o lo dan más tarde. El miedo a perder un jugador y la inversión en él realizada es grande.

¿Y qué pasaría a continuación? ¿Se modificaría el contrato, se extinguiría o el jugador podría simplemente pedir una excedencia? En cada país se regularía de forma diversa atendiendo a la ley laboral vigente. Lo que es cierto es que el jugador no percibiría su salario y la compensación (alrededor de 150-200 dólares al mes) que paga el ejercito no es demasiado alta. Aunque tampoco andarán muy contentos en las ligas europeas sabiendo que los próximos Juegos Asiáticos se desarrollarán entre agosto y septiembre de 2018, con las ligas ya empezadas. No obstante, mejor eso que perder al jugador durante dos años.

Desde el punto de vista de los novedosos servicios que propone Scoutim, sería complicado explicar a los clubes el riesgo extra que entraña la contratación de un deportista surcoreano. Además, la regla no escrita (y anteriormente explicada) que permite la exención del servicio militar no alcanza a todos los deportes, ya que el deportista o equipo debe verdaderamente elevar a su país. Y lamentablemente, Corea del Sur no es una potencia en todos los deportes.

Finalmente, un último pensamiento relativo a los criterios de desempate para la fase de grupos del mundial en curso. El último criterio es un puro sorteo en caso de que dos equipos estén empatados a todo. Imaginemos que pasaría si los jugadores coreanos se librasen de sus obligaciones por el puro azar de una moneda. ¿Consideraría su gobierno que son merecedores de dicho privilegio o les haría esperar hasta el próximo agosto y sus Juegos Asiáticos? ¿Qué pensáis?

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Juan Crespo

Abogado, experto en derecho deportivo

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