La problemática relativa a las ligas abiertas y cerradas ya fue discutida con anterioridad desde este foro. No obstante, se trata de una realidad deportiva que tiene múltiples facetas. Como el lector frecuente de periódicos deportivos bien sabrá, la UEFA, confederación continental que vela por el fútbol europeo, ha decidido llevar a cabo nuevos cambios en su competición más célebre, la Champions League. Es cierto que la mayoría de las principales competiciones que enfrentan a equipos de distintos deportes y países europeos han venido sufriendo cambios para adaptarse a los nuevos tiempos, principalmente la Euroliga de baloncesto y la Champions League de Balonmano, gobernada por la EHF y el fútbol no podía ser menos.

Actualmente, la UEFA ha decidido, empezando por la temporada venidera de la Champions League, dar más plazas a las ligas cuyos equipos han obtenido mejores resultados en el trascurso de los últimos años (simplificándolo sobremanera), por lo que algunos aficionados y dirigentes de las ligas consideradas como de menor “rendimiento a nivel europeo” temen que la Champions League se convierta en un coto privado de las mejores ligas europeas, teniendo cada vez menos sitio para los equipos provenientes de ligas no tan exitosas. Este asunto recuerda al enfrentamiento que actualmente vive el baloncesto europeo.

La polémica relativa al conflicto entre la Euroliga y FIBA Europe es particularmente interesante. Para situarnos, desde año 2016, la FIBA, federación internacional que vela por el correcto desarrollo del baloncesto a nivel mundial, por medio de su filial europea, FIBA Europe (la originalidad no brilla precisamente en cuanto a la nomenclatura) mantiene una agria polémica con la Euroliga de baloncesto, la cual rige la competición de clubes de básquet más importante después de la NBA estadounidense.

Como el profesor Rodríguez Ten explicó de forma muy didáctica[1], la Euroliga en su configuración actual se encuentra tremendamente alejada del modelo europeo de deporte, ya que se desvincula del mérito deportivo directo al estar el acceso a la misma parcialmente restringido. De igual manera, está al margen de los mecanismos identitarios tan queridos en Europa como son las selecciones nacionales, ya que sus jornadas coinciden con fechas en las que se disputan partidos internacionales de selecciones europeas.

El problema principal radica en que la Euroliga veta a un número ingente clubes, ya que las licencias que permiten participar en ella se encuentran en su mayoría ya adjudicadas a un grupo de clubes que conforman la élite continental. En otras palabras, copia de modo todavía imperfecto y embrionario el modelo americano de franquicias deportivas que permanecen inmutablemente en la misma competición, sin ascender o descender (aunque hay una serie de cuotas para los equipos no fijos, por lo que cada año los participantes varían ligeramente). Recordemos que en la Euroliga juegan 16 equipos, de los cuales, 11 disponen de una llamada licencia A, gracias a la cual tienen su participación asegurada año tras año.

Por su parte, FIBA Europa organiza una competición continental llamada “FIBA Champions League”, donde algunos de los mejores equipos de las ligas Europas afiliadas a FIBA Europe compiten en un modelo que simula la Champions League de la UEFA previa a esta temporada 2018-2019.

¿Se ajusta esto al derecho comunitario?

Dentro de la Unión Europea y del espacio económico común, los trabajadores y ciudadanos de un país miembro de la Unión han de poder moverse libremente mientras desempeñan sus trabajos entre los diversos países que componen la Unión Europea, sea este distinto a su país de origen o residencia. La creación de una liga europea cerrada, en el deporte que sea, pone un cierto impedimento a esto ya que los trabajadores no pueden moverse tan libremente dadas las normas internas de los clubes y de la organización que regule dicha competición cerrada.

Pensemos en límites salariales o en impedir que un club pueda competir ya que la liga está vetada a clubes ajenos a ella. No obstante, el Libro Blanco del Deporte de la Unión Europea reconoce “la necesidad de tener en cuenta la especificidad del deporte en el sentido de que las normas tienen el efecto de restringir la competencia que son inherentes a la organización y buen funcionamiento de un deporte competitivo no es una violación de la competencia de la UE, siempre que estos efectos son proporcionales al interés deportivo genuino legítimo que se persigue.” Y a expensas de lo que decidan las instancias europeas, el litigio entre Euroliga y FIBA prosigue. Parece ser que, por ahora, en el cajón de sastre del deporte europeo todo tiene cabida.

Así pues, la reflexión final es sencilla de ver, pero complicada de aplicar. Si las mejores competiciones europeas están intentando cada vez acercarse a un modelo de ligas cerradas estadounidense, ¿acabarán también por surgir franquicias, terminando prácticamente con el deporte a nivel nacional en Europa? Los dirigentes deportivos, no sólo dentro de las federaciones o ligas nacionales pero también aquellos que operan el deporte en el marco comercial están reflexionando sobre ello y sólo el tiempo nos dirá cuál es su solución.

[1] https://iusport.com/not/49679/-p-align-center-i-b-pero-es-realmente-legal-la-euroleague-de-baloncesto-b-i-p-/.

Categorías: Eventos deportivos

Juan Crespo

Abogado, experto en derecho deportivo

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